domingo, 21 de febrero de 2010

LOLA


Se está volviendo loco. Qué digo, loco, ¡chiflado! Está completamente obsesionado por esa mujer.
Lola, dice que se llama. Dice que lo que más le gusta de ella es su mirada impenetrable llena de miel, y sus labios magenta. Sus marcados pómulos y su largo y voluminoso cabello, que consigue atrapar toda la luz del Sol cuando camina por las calles de La Toscana, y la atención de todos los hombres, mujeres, y niños, en una de las calurosas mañanas de domingo, mientras hace la compra sonriente, charlando con todos. Dice que a cada paso mueve sus peligrosas curvas femeninas, provocando el eco del ruido de sus tacones. Y sus piernas.... sus infinitas, interminables piernas doradas..cubiertas bajo un vestido, bueno, un pedazo de tela de exóticos colores
Además, me cuenta que es tan sabia, tan libre ¡tan feliz!
Es profesora de filosofía en la Universidad de La Toscana. Siente pasión por el jazz y también da clases de baile. Cuentan que jamás ha estado atada a ningún hombre ¡y que es tan difícil de impresionar! Que tiene una voz dulce y firme..que con tan solo un suspiro, un guiño de ojos... Y no puede seguir, y se calla, y me fijo en su piel, de gallina..y en sus ojillos de cordero.. ayy..¡me da tanta lástima! Bueno, él y todos. ¡Pobres! Ignoran que Lola me ama A MI, y yo a ella.. Tendrían que habernos visto anoche.... Ella es puro veneno para los hombres..pero cuando estamos las dos juntas en mi habitación, es mi mejor antídoto, y yo, su inspiración, su perfecta musa.

lunes, 8 de febrero de 2010

Dansez toute la nuit

Esta mañana, el pie izquierdo con el que me he levantado me ha llenado de ideas Sinsentido.
De repente, me han entrado unas terribles ganas de desayunarme al vecino y así de paso le hacía un favor, porque le gusta coleccionar miradas de chicas raras. Peeero..no estaba en casa, así que le he dejado dos pestañeos en un sobre y lo he metido en su buzón. Después he salido a las feas calles de mi barrio con la polaroid, para sacar fotos a las niñas que hablan solas y hablan muecas.
Y aprovechando que hoy el viento soplaba muy fuerte, me he puesto mi falda de volantes más ligera. Y el viento como siempre tan pícaro él, queriendo saber a todo momento que hay debajo de mi falda. Y he dado ciento veintisiete vuuueltas bailando por la playa, mientras el Sol me mojaba la cara y me decía ¡nena, que soy el colorete más natural!
Aaaah. Llego a casa muerta. Y noseporqué preparo una cena para 2 y abro el vino ese tan caro que no podía abrir hasta mi cumpleaños. Y se me ocurre invitar al señor Chapelier, que me ha contado que mañana se vuelve a París, a vivir su Último Mes (o eso le han dicho unos señores que llevan batas blancas) Con una copa de vino en la mano, hemos bailado el toooooda la noche el jazz más maravilloso, que escapaba de la voz de Chet Baker, susurrada en un disco de vinilo que giraba sobre el gramófono.

-Señor Chapelier, espero que su memoria abrace esta canción y no la suelte nunca

-Perdón querida ¿Qué decías?

-Nada. Baile señor Chapelier. Baile