domingo, 21 de marzo de 2010

Primaveréame


Era domingo por la tarde y la ciudad lloraba de alegría.
Un colorido arco iris decoraba mi barrio y llovía y llovía, y llovía a mares! Y el Sol, más radiante que nunca iluminaba aquellos rostros de felicidad de niños y niñas curiosos que se asomaban por la ventana. Contemplaban lo bonito que estaba el mundo hoy fuera de sus casas y sus papás les decían que siguiesen con sus deberes. Pero los niños, hipnotizados, ya no querían.
¡Hasta los gatos salían de debajo de los coches!
Y yo reía, y lloraba
Lloraba de alegría

lunes, 8 de marzo de 2010

Pablo Neruda


Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos
Allí se estira mi soledad, que da vueltas los brazos como un náufrago
¡Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes!
En la red de mi música estás presa, amor mío
Ah silenciosa! Shhhh...
Quiero hacer contigo lo que la primavera hace con los cerezos

miércoles, 3 de marzo de 2010


¡Achús!
Vaya, parece ser que a Txús le vuelve a dar alergia su gato. Y la verdad, es una pena terrible ¡pero es que no hace otra cosa que regalarle estornudos! Y eso que por casa para poco..y ¡normal! es que Txús es una mujer muy extraña que siempre huele a infusión. Ya ves, utiliza las etiquetas de la ropa que se compra como indicadores para las páginas de sus viejos libros. Y resulta curioso; etiquetas de la ropa más cara y de la más última moda para libros que hablan sobre como hacer males de ojos, o como comunicarse con las ánimas. O libros que cuentan leyendas urbanas del siglo XIX en las sucias calles de París. Y después no puede dormir por las noches. Pero aún así no va a dejar de leerlos.

Se pasa horas y horas contemplándose en el espejo. No, no es vanidad. Ella sabe que es muy fea. Es que los espejos siempre fueron un misterio para ella. Un gran pero inútil invento, porque por mucho que se ponga enfrente de uno, nunca aparecerán unas bellas facciones dignas de ser reflejadas en ese cristal de agua sólida.
Estas inquietudes se las guarda para ella. Total, tampoco tiene a quien contárselas. Pero no importa.

Txús siente pasión por las cámaras antiguas y tiene un álbum repleto de fotografías de caras tristes ancianas. Le pirra el aroma a café de por las mañanas y el olor a tabaco y helado de nata que suele haber por las tardes en el bar de abajo.
Además....tiene un amor imposible, platónico, como quieras llamarlo. Pero no difícil, no. Txús no puede decir que sea difícil porque solo se limita a observarle. Y así pasa los días, que se convirtieron en años, como viviendo en una sala de cine, sentada en primera fila, y contemplando la película de su irreal e intenso romance. Pero en el fondo le duele, lo sé. Por eso bebe coñac como si fuera agua. Seguro que le quema más esa disimulada tristeza que el ardiente alcohol que acaricia su garganta, siempre, antes de ir a dormir.