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miércoles, 3 de marzo de 2010


¡Achús!
Vaya, parece ser que a Txús le vuelve a dar alergia su gato. Y la verdad, es una pena terrible ¡pero es que no hace otra cosa que regalarle estornudos! Y eso que por casa para poco..y ¡normal! es que Txús es una mujer muy extraña que siempre huele a infusión. Ya ves, utiliza las etiquetas de la ropa que se compra como indicadores para las páginas de sus viejos libros. Y resulta curioso; etiquetas de la ropa más cara y de la más última moda para libros que hablan sobre como hacer males de ojos, o como comunicarse con las ánimas. O libros que cuentan leyendas urbanas del siglo XIX en las sucias calles de París. Y después no puede dormir por las noches. Pero aún así no va a dejar de leerlos.

Se pasa horas y horas contemplándose en el espejo. No, no es vanidad. Ella sabe que es muy fea. Es que los espejos siempre fueron un misterio para ella. Un gran pero inútil invento, porque por mucho que se ponga enfrente de uno, nunca aparecerán unas bellas facciones dignas de ser reflejadas en ese cristal de agua sólida.
Estas inquietudes se las guarda para ella. Total, tampoco tiene a quien contárselas. Pero no importa.

Txús siente pasión por las cámaras antiguas y tiene un álbum repleto de fotografías de caras tristes ancianas. Le pirra el aroma a café de por las mañanas y el olor a tabaco y helado de nata que suele haber por las tardes en el bar de abajo.
Además....tiene un amor imposible, platónico, como quieras llamarlo. Pero no difícil, no. Txús no puede decir que sea difícil porque solo se limita a observarle. Y así pasa los días, que se convirtieron en años, como viviendo en una sala de cine, sentada en primera fila, y contemplando la película de su irreal e intenso romance. Pero en el fondo le duele, lo sé. Por eso bebe coñac como si fuera agua. Seguro que le quema más esa disimulada tristeza que el ardiente alcohol que acaricia su garganta, siempre, antes de ir a dormir.

domingo, 21 de febrero de 2010

LOLA


Se está volviendo loco. Qué digo, loco, ¡chiflado! Está completamente obsesionado por esa mujer.
Lola, dice que se llama. Dice que lo que más le gusta de ella es su mirada impenetrable llena de miel, y sus labios magenta. Sus marcados pómulos y su largo y voluminoso cabello, que consigue atrapar toda la luz del Sol cuando camina por las calles de La Toscana, y la atención de todos los hombres, mujeres, y niños, en una de las calurosas mañanas de domingo, mientras hace la compra sonriente, charlando con todos. Dice que a cada paso mueve sus peligrosas curvas femeninas, provocando el eco del ruido de sus tacones. Y sus piernas.... sus infinitas, interminables piernas doradas..cubiertas bajo un vestido, bueno, un pedazo de tela de exóticos colores
Además, me cuenta que es tan sabia, tan libre ¡tan feliz!
Es profesora de filosofía en la Universidad de La Toscana. Siente pasión por el jazz y también da clases de baile. Cuentan que jamás ha estado atada a ningún hombre ¡y que es tan difícil de impresionar! Que tiene una voz dulce y firme..que con tan solo un suspiro, un guiño de ojos... Y no puede seguir, y se calla, y me fijo en su piel, de gallina..y en sus ojillos de cordero.. ayy..¡me da tanta lástima! Bueno, él y todos. ¡Pobres! Ignoran que Lola me ama A MI, y yo a ella.. Tendrían que habernos visto anoche.... Ella es puro veneno para los hombres..pero cuando estamos las dos juntas en mi habitación, es mi mejor antídoto, y yo, su inspiración, su perfecta musa.