
Se está volviendo loco. Qué digo, loco, ¡chiflado! Está completamente obsesionado por esa mujer.
Lola, dice que se llama. Dice que lo que más le gusta de ella es su mirada impenetrable llena de miel, y sus labios magenta. Sus marcados pómulos y su largo y voluminoso cabello, que consigue atrapar toda la luz del Sol cuando camina por las calles de La Toscana, y la atención de todos los hombres, mujeres, y niños, en una de las calurosas mañanas de domingo, mientras hace la compra sonriente, charlando con todos. Dice que a cada paso mueve sus peligrosas curvas femeninas, provocando el eco del ruido de sus tacones. Y sus piernas.... sus infinitas, interminables piernas doradas..cubiertas bajo un vestido, bueno, un pedazo de tela de exóticos colores
Además, me cuenta que es tan sabia, tan libre ¡tan feliz!
Es profesora de filosofía en la Universidad de La Toscana. Siente pasión por el jazz y también da clases de baile. Cuentan que jamás ha estado atada a ningún hombre ¡y que es tan difícil de impresionar! Que tiene una voz dulce y firme..que con tan solo un suspiro, un guiño de ojos... Y no puede seguir, y se calla, y me fijo en su piel, de gallina..y en sus ojillos de cordero.. ayy..¡me da tanta lástima! Bueno, él y todos. ¡Pobres! Ignoran que Lola me ama A MI, y yo a ella.. Tendrían que habernos visto anoche.... Ella es puro veneno para los hombres..pero cuando estamos las dos juntas en mi habitación, es mi mejor antídoto, y yo, su inspiración, su perfecta musa.

